viernes, 21 de julio de 2017

CARTAS DESDE ITÁLICA (III)



EL SAMBENITO

Estimado lector, los enlaces del texto funcionan



Querido Diego:



Espero que estés bien, y que vayas leyendo las cartas que te mando desde Itálica para comprender cómo de injustos son los tópicos que han ido haciendo fortuna sobre nuestra Historia, y la gran falsedad y doble rasero que se oculta tras todos los sambenitos que nos han puesto.


La palabra “sambenito” se usa ahora en su acepción de etiqueta, de calificativo permanente que se coloca a alguien para resaltar un defecto o descrédito, pero tiene su origen en una especie de gorro que se colocaba a los condenados por la Inquisición para hacer de ellos público escarnio.


Y es que de la Inquisición quiero hablarte, Diego. Porque existe gran diferencia entre lo que se cuenta que hizo, y lo que pasó en realidad. Un gran trecho separa la verdad de aquella (despreciable por otra parte) institución, y el sambenito que los inquisidores de la propaganda, pasada y actual, nos han colocado.


Perdona que insista en algo que ya te he dejado en las cartas anteriores: yo no deseo defender lo que hizo nadie, y me merece el mismo juicio que a ti. Pero sí deseo demostrarte que lo que se cuenta es falso, que quienes relatan nuestra Historia por nosotros han elaborado un mundo de buenos y malos que llega hasta hoy. Un mundo en el que nosotros somos los perversos, cuando en realidad ellos fueron mucho peores. Que la idea de esa España como potencia sanguinaria, colonizadora, genocida e intolerante, enfrentada, y finalmente sometida, por los paladines de la tolerancia y la “corrección política versión siglo XVII”, es una fábula.


Para que te hagas una idea de hasta dónde llegan las cosas hoy en día, echa un vistazo a este documental de la BBC sobre la Inquisición Española. Observa cómo desde el primer minuto, se mezclan imágenes de nuestra bandera con Hitler y símbolos nazis. Aquí lo tienes:




Este despropósito es posible porque la idea que se ha ido forjando a través de los siglos es ésa, poca gente ha luchado por cambiarla, y sigue interesando a quienes hoy mueven los hilos.


Pero vayamos a los hechos, vayamos a la verdad.


Creo que es interesante empezar por decir que, a pesar de lo que la gente cree, la Inquisición no es una institución española. Nace en el año 1184 en Francia, con la intención de combatir la llamada herejía de los cátaros. A Castilla no llegó hasta el año 1476, y dejó de existir en 1820, cuando en Inglaterra u Holanda aún faltaban más de 30 años para que profesar el catolicismo no fuera un delito.



El gusto español por la burocracia viene de antiguo, Diego, y por eso la Inquisición levantaba actas de absolutamente todas sus actuaciones. Y de ahí que quienes se han tomado la molestia de recopilarlas y estudiarlas hayan llegado conclusiones que desmienten la leyenda negra, en el sentido de que matara en la hoguera a cientos de miles de personas y aplicara sistemáticamente torturas pavorosas.


Stephen Haliczer, de la Universidad de Illinois, estudió la Inquisición del reino de Valencia y destaca que de los 7.000 casos estudiados, se certifica tortura en un 2 por ciento de ellos.


En Inglaterra por entonces la pena por ser católico era ser colgado y descuartizado, previa tortura, en Alemania se contemplaba arrancar los ojos como tormento y en Francia el desollamiento. No existe ningún registro de que este tipo de suplicios fueran aceptables en España. 


De hecho fue la Inquisición española la única que regló sus procedimientos, en un manual llamado “Instrucciones del Santo Oficio”, en el que, hablando de la tortura se puede leer: “El tormento no es un medio seguro de conocer la verdad. Hay hombres débiles que, al primer dolor, confiesan incluso los crímenes que no han cometido”. No existe noticia de que ninguna otra institución fiscalizadora de la ortodoxia de la fe contase con manual así en toda Europa, lo cual provocaba que los castigos y condenas quedaran al capricho del juzgador.


Hay mucho más, Diego. En el año 1972, el danés Gustav Henningsen y el profesor Jaime Contreras estudiaron 44.674 causas abiertas por la Inquisición en sus 350 años de historia, y encontraron 1.346 condenas a muerte. Esto hace un 3% del total, y está tremendamente lejos de los “cientos de miles” de personas que abren el documental de la BBC, y que además están instalados en la conciencia general. Por cierto, en esos tres siglos, el teólogo británico Sir James Stephen calcula que la cifra de condenados a muerte en Inglaterra ronda los 264.000…


Otros autores llevaron a cabo investigaciones menos ambiciosas, como Henry Kamen quien en su “Revisión Histórica de la Inquisición Española”, se centra en el siglo XVI, y nos cuenta que durante esa centuria se ejecutaron en España a un número cercano a las 50 personas. Añade textualmente que “el número de personas muertas por herejía o persecución religiosa en España es mínimo comparado con otros países europeos”, y pone como ejemplo las cerca de 1.000 muertes que provocó la persecución inglesa a los católicos tan sólo en elreinado de Isabel I.


Mención aparte merece el tema de la brujería, muy de actualidad últimamente por el cine. James Howell, hispanista inglés, cuenta que en el periodo de 1545 a 1547 se quemó en la isla a unas 300 “brujas”. En Alemania, tras la estela de la proclamación de Lutero sobre la necesidad de cumplir a rajatabla el precepto bíblico “no permitirás la vida a los hechiceros” se condenó a muerte a unas 25.000 personas en 300 años. Francia, Suiza, Inglaterra y otros países protestantes le van a la zaga, pero están muy lejos de España, que lo hizo con 59.



Todos, querido Diego, unos y otros, merecen mi reprobación, mi rechazo y mi juicio impenitente por todo lo que hicieron, que es incalificable. Pero puedes quitarte tranquilamente el sambenito, la Inquisición española no fue ni mucho menos esa máquina de matar y torturar que se nos cuenta. Menos aún comparada con las instituciones, usos y hechos de otros sitios, los mismos sitios de los que viene ese gorro ridículo que ahora llevas, ese sambenito histórico de los españoles, que parecemos incapaces de quitarnos


La próxima vez que alguien te hable de documentales de la BBC, ya sabes cómo y por qué puedes decirle dónde se los pueden meter.


Disfruta de tus vacaciones Diego, pronto te llegará la próxima Carta desde Itálica. La más esperada quizá, porque es la que versa sobre el mayor argumento sobre el que descansa nuestra leyenda negra, y quizá el más disparatado: la conquista de América.  


Cuídate Diego.



Marco.




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